Un sueño familiar entre montañas y cabras felices
Capriella nació en el 2015, en las verdes tierras de Labrador de San Mateo, como el sueño de una familia que buscaba reconectar con la tierra, vivir de forma más consciente y producir alimentos de manera responsable.
Desde entonces, hemos recorrido un camino de aprendizajes, esfuerzos y mucha dedicación. En el 2021 nos trasladamos al Maderal de San Mateo, donde hoy seguimos sembrando ese sueño en una finca que crece junto a nuestra familia, la familia Solórzano Feoli.
Nuestra unidad caprina —con cabras criadas con cuidado, respeto y libertad— es actualmente el corazón de la finca y nuestra principal fuente de ingresos. De su leche elaboramos, con nuestras propias manos, el yogur artesanal que da vida a Capriella: un alimento simple, natural y lleno de intención.
Pero no nos detenemos ahí. Estamos migrando hacia un modelo más diversificado y resiliente, ampliando nuestra producción con huevos frescos de gallinas felices y un huerto de frutales en crecimiento, donde ya florecen limoneros, plátanos, mangos y bananos, entre otros cultivos.
Todo esto lo hacemos bajo principios de respeto por la naturaleza, economía circular y agricultura regenerativa. Producimos nuestro propio biol, un abono orgánico hecho a partir de los residuos de la finca, cerrando el ciclo de los nutrientes y devolviendo vida a la tierra.
Capriella es más que un producto. Es una finca en evolución, una familia trabajando unida, y un compromiso con una forma de vivir y producir que honra la tierra, los animales y las personas.
Gracias por acompañarnos en este camino.
